Llegué a Irlanda a finales de junio del 2008. Era la clase de visitante-turista que aterrizaba en Dublín para obtener una sobria visión (no ha lugar a risas) de las gentes irlandesas y sus costumbres, tan estereotipadas por los extranjeros. Mi hermana llevaba ya cerca de un año y medio viviendo/trabajando en el condado de Donegal, cerca de la frontera que separaba a la República del Ulster, y mi visita fue largamente esperada. En la cola del aeropuerto de Santiago D. C pude hacerme una idea a simple vista de lo que un irlandés constituía físicamente: color de piel blanco-rojizo caucásico, ojos que advertían una mayoría de azules y verdes; cabello castaño y rubio, aunque no exento de raíces morenas, etc. Su carácter denotaba tranquilidad, no podías evitar hacer comparaciones entre la serenidad y paciencia que los caracterizaba con el comportamiento característico de los españoles, tan vivos y llenos de expresividad. Ya a bordo del avión, mantuve mi primera "conversación oficial" con un matrimonio irlandés, el cual me expresó su fascinación por la cultura gallega y, sobre todo, por la del camino de Santiago. Recordé entonces una de las tantas características que mi hermana atribuyó a los irlandeses, su devoción católica. Me limité a contarles que visitaba Irlanda con motivo de la estadía de mi hermana allí. Los dos me elogiaron al decirme que mi pronunciación era muy buena y que no tendría problemas para defenderme con el idioma. Aunque me satisfizo su compañía, reconozco no haber comprendido muchas de sus frases, salvo a la tercera (xD). Era ésta una de las tantas impresiones que me llevé, la pronunciación de un inglés muy lejos del gentleman británico.
Aguardaba mi hermana en "arrivals" mi llegada. Desde que tomamos el bus hasta nuestra primera parada, Omagh (Irlanda del Norte), pasaron cuatro horas en las que advertí miradas curiosas que reconocían en mí el rostro del forastero. Fue un viaje tranquilo en cuanto a las maneras de los nativos, pero las accidentadas carreteras irlandesas perturbaron esa paz interior, pues daban bastante juego al conductor como para entretenerse. Salvaba obstáculos que se esparcían por doquier.
Nuestra llegada a Omagh fue bien recibida por una querida compañera española de mi hermana. Eramos sus invitados de honor y, felizmente, nuestra visita coincidió con un sábado noche. Entendería entonces que los irlandeses sintieran tanto apego por la bebida? francamente no, pues me resultó imparcial. Aún así, aprendí que los irlandeses se sirven del Pub para el desayuno, el almuerzo y la juerga nocturna, aderezados siempre por la cerveza en los tres casos. Si la cultura de un país se cimenta, entre otras cosas, sobre el alcohol, deberíamos citar a todo el mundo. Aquella noche mi hermana y su amiga me presentaron a mucha gente de la cual guardo un grato recuerdo por el trato que me brindaron. Son los irlandeses un pueblo que pasa desapercibido ante una mirada distante, mas una vista de cerca y las cosas cambian, pues descubres que reside en ellos la amabilidad y a la vez la frialdad, la simpatía y, del mismo modo, la ausencia de gestos en su dicurso... dijo Freud una vez que los únicos que se resistían al psicoanálisis eran los irlandeses, y es verdad.
Lugar de triste fama debido al atentado con bomba por parte del IRA Auténtico en 1998, en el cual murieron veintinueve personas (entre ellos tres españoles), Omagh se erige hoy como uno de los santuarios turísticos del conflicto norirlandés . Era esa la realidad del Ulster, la que invadía cada pared y cada conversación, la que enfrentaba a católicos y protestantes, nacionalistas o unionistas. La Irlanda que yo visité era la dividida, la del rencor por las dos partes, una Irlanda que a pesar del acuerdo del Viernes Santo seguía en guerra psicológica. Aunque las personas con las que traté evitaron siempre hablar de política y religión, reconocía en sus maneras un profundo rechazo hacia los británicos. No era difícil darse cuenta, pues cometí el error de adjetivar como "British" el acento irlandés, desliz seguido de una contestación idónea que refuerza ahora mis opiniones: "we are Irish, not British". El sentimiento nacionalista irlandés, surgido a raíz de la imperiosa colonización británica, confundido con un estricto catolicismo arraigado desde San Patricio, hacen de esta tierra un campo de cultivo para la rebelión contra el invasor, el cual auspició para Irlanda siglos de tragedia y humillación continuas. Basta con ver un desfile de la orden de Orange, que se celebra cada verano, para darse cuenta de un conflicto que ya dura demasiado.
En mi visita al Derry libre, admiré con gran celo los murales de las casas del Bogside, unas pinturas que nos recuerdan la barbarrie del "Domingo Sangriento" de 1972 en aquel mismo sitio, cuando la voz de la población civil se alzó de manera pacífica contra los soldados británicos y estos mataron a 13 personas. Debo hacer comprender que el contacto visual a diario con dichas imágenes, símbolos y lemas de los muros, persuade intermitentemente en la conciencia irlandesa de manera que el odio infundido hacia todo lo británico es un sentimiento natural y patriótico que a menudo adopta formas extremistas. El IRA, en su espiral homicida contra unionistas (protestantes), configura la respuesta violenta a la intromisión británica. Ya antes de la guerra civil irlandesa de 1922, el IRA se gestaba como el principal detractor del Tratado anglo-irlandés, un acuerdo que posibilitaba la futura independencia de Irlanda pero que reservaba el territorio del Norte para la corona británica. Un IRA desmarcado del tratado, en contraposición al gran valedor Michael Collins, se fraguó con el tiempo como un grupo paramilitar que diezmó durante decenios la presencia británica en la isla. Aún hoy Irlanda se recupera de sus heridas y, pese al desarme del IRA, el componente rebelde nacionalista-católico sigue siendo muy fuerte. Algunas de las personas con las que me mezclé me expresaron su deseo de paz entre católicos y protestantes. Quizás la nueva generación sea el remedio eficaz contra la historia de sus padres, no renegando de ella, pero sí aprendiendo de los errores diferencialistas del pasado.
Si abordamos Irlanda desde una perspectiva que se desmarque de la historia, amaremos su tierra tanto como la nuestra. Es cierto que irlandeses y gallegos compartimos costumbres, aunque no por ello somos iguales a ellos o distintos a tantos otros pueblos. Tendemos a hacer paralelismos sin base, y sé que es fácil caer en la comparación con esta tierra de Leprechauns, pero vista la realidad, no llegará el día en el que los gallegos podamos palpar ese orígen celta del que tanto nos hablaron Pondal o Murguía... así que arqueólogos, buena suerte!
Decía Ernesto Guevara Lynch, padre del Che y emparentado con los irlandeses: "en las venas de mi hijo corre la sangre de los rebeldes irlandeses", tal y como reza el mural de una de las casas del Bogside de Derry; y es cierto, realmente cierto.
Pablo Cid Couce
sábado, 6 de junio de 2009
Irlanda: impresiones de un visitante
Han pasado cinco meses desde mi última travesía a Irlanda y aún no consigo abandonar el paralelismo entre mi tierra, Galicia, y el vasto territorio de laderas que pueblan los habitantes de Éire. Aunque mi objetivo no es contaros una breve historia de Irlanda, sí quiero hacer hincapié en la unión de ésta y las distintas impresiones que me hayan podido dar sus gentes. No es un estudio sociológico (ni se le acerca), digamos que es una visión "ignorante" desde la óptica de un historiador primerizo.
lunes, 29 de diciembre de 2008
Cine: Generación Star Wars
"Yo soy un Jedi, como mi padre antes que yo". Pues sí, lo soy, aunque caballero de los 90, pues de ser mi padre pertenecería a la "generación veterana" que tuvo el privilegio de asistir al primer pase de La guerra de las galaxias en 1977.
En aquellos días yo era una corriente de aire (nada), los jóvenes vestían pantalones campana y aquí, en España, iniciábamos el período democrático tras la dictadura Franquista. La cinta fue acogida con entusiasmo entre el público español, compitiendo con la "tardía" obra maestra Taxi Driver. Algo nuevo despertaba en la conciencia del espectador, y no, no era la Fuerza, sino el sentimiento de renovación respecto al cine de entonces. Tras "El Imperio contraataca" y "El retorno del Jedi", Lucas ya se había embolsado millones de dólares y hecho amo de su particular imperio, aquel corporativismo del que tanto evitó ser parte en sus años mozos.
Mirando hacia otro lado, el tema que me ocupa ahora es mi generación, la de finales de los 80, esa generación a la que se le presentó la oportunidad de ver la trilogía en cines, remasterizada, con nuevas escenas y encima 20 años después del estreno del ahora conocido como Episodio IV: Una nueva esperanza (a estas alturas las salas de cine habían mejorado mucho respecto a 1977... xDxD. ¡1-0 vegestorios del 77!) Sí, felices años 90... corría 1997 cuando fui acompañado de mi padre a ver las tres cintas al desaparecido Novocine 2, desde entonces no ha pasado un sólo día en que no haya dejado de pensar en Luke, Obi-Wan, Darth Vader, Han Solo... personajes imborrables para la mente de cualquier persona asidua a la ciencia ficción.
Pero si algo ha marcado de verdad a la "nueva generación galáctica" (lo siento madridistas...) es la nueva trilogía llevada a la pantalla de la mano de Mr. Lucas... otra vez. La historia versa sobre que, aunque pelis nuevas, estas son, a su vez, precuelas de la trilogía original... un rollo, lo sé. Las conclusiones, tras haber visto esta nueva serie son variopintas, desde "grave error de George" hasta "sucesora ilegítima de la trilogía original" (cuando, en verdad, tendría que ser antecesora... xDxD). Por otra parte, están los fieles a la saga que encuentran en esta nueva historia su razón de ser, pues les es revelada la historia de Anakin, no solo a ellos sino al mundo entero, y se vuelven aún más frikis.
Mi opinión personal baraja diversos ases que Lucas se ha sacado de la manga, como el enemigo público nº1 de todo fan de Star Wars, Jar Jar Binks. Menuda decepción de personaje,¡si hasta los videojuegos de rol basados en el universo Star Wars como "Caballeros de la Antigüa República" tienen personajes acojonantes! Eso por no hablar del guión de cada cinta, mal encajados, que pueden desestructurar hasta a un niño. Desde "La amenaza fantasma", Lucas aprendió de sus errores, y relevó a un muy segundo plano a Jar Jar, haciendo caso a las críticas de los fans, tarea que no supo resolver muy bien porque ¿cómo explicas que un personaje, aunque odiado por todos, pase de ser protagonista en Episodio I a tener una brevísima aparición en Episodio III...? (la mejor de esta trilogía, sí señor) a eso le llamo yo continuidad.
En resumen, nosotros, la nueva generación de Star Wars, hemos sido tomados por meros espectadores que confían una historia al servicio de los efectos digitales, nada de eso. Por mi parte, estoy satisfecho con esta nueva serie, y aunque tengo mis reservas, puedo decir que es fiel a Star Wars, pues me llevo conmigo a personajes malogrados como Darth Maul o Jango Fett. La historia se hace interesante, una vez vista la saga completa (desde el I hasta el VI, no os olvidéis), pues es en ese momento cuando comprendes la historia de Anakin Skywalker, de cómo y por qué se vuelve al Lado Oscuro y se convierte en Darth Vader, por cierto, un ardid muy bien empleado para la transición del joven Jedi, sin olvidar "el duelo" entre este y Obi-Wan.
Larga vida a Star Wars... y a Irvin Kershner!
En aquellos días yo era una corriente de aire (nada), los jóvenes vestían pantalones campana y aquí, en España, iniciábamos el período democrático tras la dictadura Franquista. La cinta fue acogida con entusiasmo entre el público español, compitiendo con la "tardía" obra maestra Taxi Driver. Algo nuevo despertaba en la conciencia del espectador, y no, no era la Fuerza, sino el sentimiento de renovación respecto al cine de entonces. Tras "El Imperio contraataca" y "El retorno del Jedi", Lucas ya se había embolsado millones de dólares y hecho amo de su particular imperio, aquel corporativismo del que tanto evitó ser parte en sus años mozos.
Mirando hacia otro lado, el tema que me ocupa ahora es mi generación, la de finales de los 80, esa generación a la que se le presentó la oportunidad de ver la trilogía en cines, remasterizada, con nuevas escenas y encima 20 años después del estreno del ahora conocido como Episodio IV: Una nueva esperanza (a estas alturas las salas de cine habían mejorado mucho respecto a 1977... xDxD. ¡1-0 vegestorios del 77!) Sí, felices años 90... corría 1997 cuando fui acompañado de mi padre a ver las tres cintas al desaparecido Novocine 2, desde entonces no ha pasado un sólo día en que no haya dejado de pensar en Luke, Obi-Wan, Darth Vader, Han Solo... personajes imborrables para la mente de cualquier persona asidua a la ciencia ficción.
Pero si algo ha marcado de verdad a la "nueva generación galáctica" (lo siento madridistas...) es la nueva trilogía llevada a la pantalla de la mano de Mr. Lucas... otra vez. La historia versa sobre que, aunque pelis nuevas, estas son, a su vez, precuelas de la trilogía original... un rollo, lo sé. Las conclusiones, tras haber visto esta nueva serie son variopintas, desde "grave error de George" hasta "sucesora ilegítima de la trilogía original" (cuando, en verdad, tendría que ser antecesora... xDxD). Por otra parte, están los fieles a la saga que encuentran en esta nueva historia su razón de ser, pues les es revelada la historia de Anakin, no solo a ellos sino al mundo entero, y se vuelven aún más frikis.
Mi opinión personal baraja diversos ases que Lucas se ha sacado de la manga, como el enemigo público nº1 de todo fan de Star Wars, Jar Jar Binks. Menuda decepción de personaje,¡si hasta los videojuegos de rol basados en el universo Star Wars como "Caballeros de la Antigüa República" tienen personajes acojonantes! Eso por no hablar del guión de cada cinta, mal encajados, que pueden desestructurar hasta a un niño. Desde "La amenaza fantasma", Lucas aprendió de sus errores, y relevó a un muy segundo plano a Jar Jar, haciendo caso a las críticas de los fans, tarea que no supo resolver muy bien porque ¿cómo explicas que un personaje, aunque odiado por todos, pase de ser protagonista en Episodio I a tener una brevísima aparición en Episodio III...? (la mejor de esta trilogía, sí señor) a eso le llamo yo continuidad.
En resumen, nosotros, la nueva generación de Star Wars, hemos sido tomados por meros espectadores que confían una historia al servicio de los efectos digitales, nada de eso. Por mi parte, estoy satisfecho con esta nueva serie, y aunque tengo mis reservas, puedo decir que es fiel a Star Wars, pues me llevo conmigo a personajes malogrados como Darth Maul o Jango Fett. La historia se hace interesante, una vez vista la saga completa (desde el I hasta el VI, no os olvidéis), pues es en ese momento cuando comprendes la historia de Anakin Skywalker, de cómo y por qué se vuelve al Lado Oscuro y se convierte en Darth Vader, por cierto, un ardid muy bien empleado para la transición del joven Jedi, sin olvidar "el duelo" entre este y Obi-Wan.
Larga vida a Star Wars... y a Irvin Kershner!
domingo, 28 de diciembre de 2008
Informe de la situación
Tras este escrito no me culpen por lo que pienso, pues es un reflejo de la imagen que estamos dando. Sí, hablo de nosotros, "jóvenes adultos" que buscan las experiencias de toda una vida en un sólo fin de semana.
Nosotros, que vestimos ropas adecuadas para la ocasión especial y damos fin a nuestros pasos en el inodoro de cualquier pub haciendo gran esfuerzo por mantener la cabeza en su sitio, mientras el compañero que se encuentra detrás intenta darnos ánimos para expulsar todo el residuo etílico que llevamos dentro.
Nosotros, personas confiadas por naturaleza, que hacemos amigos nocturnos teniendo la certeza de que hacemos acto social cuando en verdad nos llevamos a los labios el veneno líquido de la apariencia y articulamos palabras huecas.
Nosotros, que en la noche venidera auguramos una porción de comprensión, que sustituido por una sucesión de sonidos incomprensibles, más parecen salidos de la boca de un animal que de una persona.
Nosotros, ciegos que deambulamos por las calles, ebrios de pasión por el contacto cuerpo a cuerpo, parejas casuales, imprudentes, que comparten lecho "sin seguro" para despertar en una mañana confusa, llena de interrogantes.
Nosotros, esos frívolos de conversación vanal, perdidos entre frases que adivinan un atisbo de inteligencia, pero que se desvanece en cuanto limitamos la temática, pues se ve reducida al absurdo de los estudios, el alcohol, las drogas y las fiestas... deprimente.
Nosotros, vecinos de escalera que hacen burla con la sóla prueba de un defecto, críticas destructivas contra la lucidez y la inteligencia, que nos reímos sin descanso al hacer balance de la cultura individual pero que tornamos serios al instante de ser cuestionados acerca de la nuestra.
Nosotros, en los que reside la audacia del autoanálisis, que podemos disfrutar de nuestras noches y bebidas como personas y no como "ignorantes".
Nosotros, que vestimos ropas adecuadas para la ocasión especial y damos fin a nuestros pasos en el inodoro de cualquier pub haciendo gran esfuerzo por mantener la cabeza en su sitio, mientras el compañero que se encuentra detrás intenta darnos ánimos para expulsar todo el residuo etílico que llevamos dentro.
Nosotros, personas confiadas por naturaleza, que hacemos amigos nocturnos teniendo la certeza de que hacemos acto social cuando en verdad nos llevamos a los labios el veneno líquido de la apariencia y articulamos palabras huecas.
Nosotros, que en la noche venidera auguramos una porción de comprensión, que sustituido por una sucesión de sonidos incomprensibles, más parecen salidos de la boca de un animal que de una persona.
Nosotros, ciegos que deambulamos por las calles, ebrios de pasión por el contacto cuerpo a cuerpo, parejas casuales, imprudentes, que comparten lecho "sin seguro" para despertar en una mañana confusa, llena de interrogantes.
Nosotros, esos frívolos de conversación vanal, perdidos entre frases que adivinan un atisbo de inteligencia, pero que se desvanece en cuanto limitamos la temática, pues se ve reducida al absurdo de los estudios, el alcohol, las drogas y las fiestas... deprimente.
Nosotros, vecinos de escalera que hacen burla con la sóla prueba de un defecto, críticas destructivas contra la lucidez y la inteligencia, que nos reímos sin descanso al hacer balance de la cultura individual pero que tornamos serios al instante de ser cuestionados acerca de la nuestra.
Nosotros, en los que reside la audacia del autoanálisis, que podemos disfrutar de nuestras noches y bebidas como personas y no como "ignorantes".
sábado, 27 de diciembre de 2008
Nosotros mismos
Últimamente parece que las cosas hayan tornado insanas, pues no hay inyección capaz de frenar la epidemia de desconfianza entre la población. Revisando partes del pasado, el crack del 29 supuso también el surgir de fiebres totalitarias, si se me permite esta afirmación. Bien, comparando la crisis actual con la del siglo pasado, ¿hasta dónde hemos de llegar para comprender el error humano en sí mismo? ¿hasta donde llegaremos si nos seguimos aferrando a la ideología política, pasto del polvo corrupto de generaciones anteriores a nosotros? No ondeemos banderas con cruces gamadas, yugos y flechas, hoces y martillos... no capitalicemos, no nacionalicemos... no seamos nosotros mismos, pues si hemos de hallar causa a nuestros males, mirémonos.
martes, 9 de septiembre de 2008
En memoria de Sacco y Vanzzeti
Quizás a muchos no les suene estos dos apellidos. Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzzeti eran dos inmigrantes italianos afincados en E. E. U. U. Trabajadores e ideológicamente anarquistas, fueron juzgados y sentenciados a morir en la silla elécrtica por el robo armado y el asesinato de dos personas en South Braintree, Massachussetts (1927). La polémica que rodea al juicio sigue siendo objeto de debate ya que pudieron más los prejuicios ideológicos de la corte frente a las evidencias que demostraban la inocencia de los dos acusados.
Este caso es considerado como "un abierto desprecio por las libertades civiles políticas" según los historiadores. Mártires ideológicos, Sacco y Vanzzeti se han convertido en un icono de la persecución política del siglo XX, además de víctimas de un crimen que nunca cometieron. Fue uno de los primeros registros de protestas masivas en distintas ciudades del mundo como Londres o Alemania y aún así, a nuestro pesar, los dos fueron ejecutados.
Que esto sirva de ejemplo para la lucha por la libertad de expresión y por la justicia verdadera que escasea en estos tiempos.
Este caso es considerado como "un abierto desprecio por las libertades civiles políticas" según los historiadores. Mártires ideológicos, Sacco y Vanzzeti se han convertido en un icono de la persecución política del siglo XX, además de víctimas de un crimen que nunca cometieron. Fue uno de los primeros registros de protestas masivas en distintas ciudades del mundo como Londres o Alemania y aún así, a nuestro pesar, los dos fueron ejecutados.
Que esto sirva de ejemplo para la lucha por la libertad de expresión y por la justicia verdadera que escasea en estos tiempos.
Here's to you Nicola and Bart
rest forever here in our hearts
the last and final moment is yours
that agony is your triumph.
viernes, 29 de agosto de 2008
El final de una historia
21 de agosto del 2008.
Hoy es el día. Por fin llega el momento más esperado desde hace casi seis años. Por aquel entonces la obra maestra de Playstation 2, Metal Gear Solid 2 Sons of Liberty, me dejaba con un mal sabor de boca al culmen de su enigmático final. "¿Quienes son realmente los Patriots?", ¿qué pasa con Snake y Raiden?", "¿y con Ocelot que ahora es Liquid en una misma persona?"... vchdbñdwnqiñj!!!!!
"¡Dios mío que lío!", esa seguro que fue la exclamación que todos enfatizaron al finalizar del juego, y no es para menos. Kojima nos metió de lleno en una historia donde las conspiraciones escondían otras mayores difíciles de digerir y entrelazadas de una manera muy complicada a simple vista. La respuesta era que no había respuestas, así que tuve que aguantarme y lo único que podía hacer era especular sobre el futuro de la historia.
Años más tarde llegaba la tercera entrega (qué nervios!). Recuerdo una anécdota en torno a esta tercera parte. En la semana de lanzamiento, los incondicionables de la saga hablabamos sin parar de este juego, comentábamos el por qué de una precuela, una vuelta atrás en la historia que implicaba el protagonismo de Big Boss (padre del futuro Solid); el transcurso de los hechos en plena Guerra Fría, ¿nos explicarían los orígenes de Los Patriots? En fin, una tarde un colega hizo acto de presencia y abrió la cremallera de su chaqueta revelando el tan preciado videojuego (OOOOOHHH...!!!) Nos quedamos anonadados, yo era el que sentía la tentación de quitárselo de las manos... al final pude contener mi ansia (jajaja). Una vez que mi amigo se lo repasó entero, me lo entregó a mí saciando el deseo que se encendía cada vez más en mi interior. Al hablar de la historia nos encontramos con valores como la lealtad, el patriotismo o mismo la tensión de la Guerra Fría. No olvidamos la imagen legendaria de The Boss, maestra de Naked Snake (futuro Big Boss) y que nos enseña una lección de principios como la de servir a tu país o ser fiel a una persona querida. De todas formas, esta entrega no sirve de conclusión sino que aumenta aún más las dudas y las espectativas respecto a un final definitivo. Se nos cuenta que en vez de Patriots estaban los Filósofos, los cuales conformaban un grupo de 12 miembros de entre EEUU, China y la URSS llamado el Comité de los Sabios (mencionado en Metal Gear Solid 2) y que amasaban una gran fortuna, el Legado de los Filósofos, el cual les servía como baza para intervenir en todos los aspectos de la sociedad como la política, la economía o la guerra. Este legado es robado por Volgin, el malo a destruir en este capítulo, y Snake alias Big Boss el que debe recuperarlo no sin antes enfrentarse a toda una unidad legendaria de la 2ª Guerra Mundial (la unidad Cobra), un joven Ocelot y a su misma maestra, The Boss, última descendiente con vida de los Filósofos. ¿Y?... ¡queremos saber más!, lamentablemente aquello era solo el nudo del guión establecido por Mr. Kojima.
Retomando el principio de mi discurso, hoy es el gran día. Me encamino a comprar el nuevo retoño de Sony (PlayStation 3) y a abrazar mi objetivo: Metal Gear Solid 4 Guns of the Patriots... el camino de vuelta a casa se hace eterno, en cuanto llego a casa instalo la consola y empiezo mi aventura.
El juego está a la altura de las circunstancias, los gráficos en tiempo real quitan el hipo, una emoción acrecentada con las espectaculares escenas cinemáticas. La historia engancha desde el primer momento y es aquí cuando hay que hacer uso de la memoria, pues si no jugasteis a los anteriores juegos me temo que no os váis a enterar de la mitad del hilo, aunque seáis ayudados por numerosos flashbacks a lo largo de la aventura. Vuelven personajes entrañables de la saga y, como no, retomamos el papel de Solid Snake (ahora Old Snake), envejecido por el proceso de clonación y por momentos moribundo. No os contaré más sobre la historia porque debéis vivirla vosotros mismos, además no quiero ser un agüargumentos, que no se diga... si sentís la tentación, en Youtube está todo el juego, podéis verlo ahí. ¿Sobre el final? puede que corra aulguna que otra lágrima, o no, ¿quién sabe?
Solo queda decir que este ha sido el perfecto broche de oro para la historia de Snake y que todas las dudas surgidas en el pasado se resuelven aquí, de modo que... LARGA VIDA A METAL GEAR SOLID 4 GUNS OF THE PATRIOTS.
sábado, 16 de agosto de 2008
Recuerda ADN...
Yo quiero ser recordado. La misión del hombre no se ve reducida únicamente a pasar los genes. El ADN no contiene información sobre la historia de nuestras vidas, no pasamos experiencias personales, así hemos creado la forma de transmitirlas a través de los libros, las fotografías, el cine, la música, la televisión, Internet...
La era digital es la meta por la que el hombre ha luchado desde que obtuvo su primer documento escrito. Hemos creado una gran base de datos virtual en la que reside toda la información que deseamos obterner, claro que un secreto seguirá siendo un secreto... Hoy podemos decir que las señas de nuestra identidad ya están inscritas en el duro acero de la historia y que seremos recordados no por un hecho en concreto, sino por todos y cada uno de ellos, incluyendo aciertos y errores. La verdad es que el logro radica en la experiencia, pues es vital para nosotros transmitir algo. Desde el principio adquirimos conocimientos y aprendemos a madurar gracias a la clase de información que recibimos, de este modo cuanto mayor sea el grado de sabiduría mayor será el de la acción, ya que nos sentimos rebosantes de una información que ansiamos difundir a través de discursos, mismo un blog...
Nos vemos limitados al pasar la antorcha de padres a hijos. Aunque son imagen nuestra, deben conocer lo turbia que es nuestra historia. Eso significa ser recordado. Un solo hombre puede cambiar el curso del futuro, podrá ser querido u odiado, pero si consideramos que ha hecho algo que llama nuestra atención, su recuerdo es irremediable. El ADN no registra estas experiencias, por eso el hombre se ha visto obligado a desarrollarse en diversas artes para llenar ese vacío que dejan los genes, pues llegamos a la conclusión de que aunque adultos mentalmente, seguimos siendo niños que empiezan a caminar por los largos corredores del universo.
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