viernes, 28 de mayo de 2010

"Vivir juntos, morir juntos"

Ahora que los conceptos registrados a lo largo de una semana de exámenes huyen haciendo cabriolas en el aire, me veo ya en situación de poder hablar de LOST sin quedarme estancado con una reflexión trasnochada, todo lo contrario. Yo también fui uno de los que madrugó el lunes 24 de mayo para lograr establecer orden en la amalgama de misterios relacionados con osos polares, suministros de la nada, números, electromagnetismo, etc., con nombre en clave LOST (Perdidos). Tras las lagunas en la traducción y el lapso de casi 5 minutos de capítulo final, todos llegamos a la conclusión de que había terminado como empezó: con un plano del ojo de Jack, esta vez cerrándose para siempre. Las preguntas surgieron después. De ahí se pasó a la confusión, hasta llegar a la crítica gratuita. No hablaré del contertulio que tuvo lugar tras la emisión de la Season Finale en Cuatro, porque, francamente, para oír chorradas me pongo a Intereconomía.

La impresión que me ha dejado este último episodio es la de satisfacción, pues aunque no se ha resuelto ni uno de los misterios pendientes, sí se ha dado por finalizada la historia de los personajes, que son, al fin y al cabo, los verdaderos protagonistas de toda la serie. Puede que intuya cierta estrategia de marketing con la conclusión emitida, mas no deja de ser LOST, un evento televisivo comparable a la revolución que George Lucas trajo al cine en su momento con "Star Wars", a su vez, cine pionero en eso del merchandising. Con la Isla en medio de una incógnita y nuestros losties -cuidado SPOILER- requetemuertos tras su paso por el Purgatorio y un Limbo imaginado por ellos mismos, la conclusión no puede ser otra que la del reencuentro. Y es que la serie progresa en ese sentido desde el primer capítulo, de hecho el título de la serie nos lo dice todo (LOST-Perdidos). Todos son almas Perdidas, con una vida trágica y turbulenta. La Isla les da la posibilidad de redimirse, de enderezar su destino y llevar la vida que ellos siempre han querido, lo que nos conduce a esa especie de realidad alternativa de la Sexta Temporada, un Limbo imaginado por los protagonistas para recordar que no es "vivir juntos, morir solos", sino "vivir juntos, morir juntos".

Al término de la vida en la Isla, Jack ha resultado ser el primero y a la vez el último. Él ha sido nuestros ojos a lo largo de las seis temporadas. De líder racional de los losties a devoto protector del espíritu isleño, Jack Shephard fue un hombre de ciencia que llegó a ser hombre de fe. ¿Cuál es el mensaje subyacente al metraje ofrecido por los guinostas? Vive tu vida como quieras y lo mejor que puedas, nadie está determinado por el destino. ¿Qué sentido tiene preguntarnos sobre los misterios de la propia vida (la Isla) si ni siquiera alcanzamos a hallar una mínima respuesta coherente o lógica? Hay que dejarlo fluir... Sinceramente, me llevo conmigo unos gratos momentos que descubrí junto a Laura y, repito, la satisfacción que hace tiempo no me daba ninguna otra película. LOST ha tenido tantas referencias culturales y guiños que darían para hablar un buen rato, aunque no seré yo quien satisfaga vuestra curiosidad, pues existen cientos de artículos diseminados por toda la Red. Gran serie, gran final.





domingo, 25 de abril de 2010

Adiós al silencio

Y sucedió que la voz de los silenciados se dejó oír. Al fin, no entre lágrimas y llantos, sino entonando los cantos de gloria por la verdadera justicia. Lo ocurrido ayer, 24 de abril de 2010, pasa a la historia como el día en que las víctimas del yugo franquista tomaron un día de ventaja. Sus hijos, nietos, bisnietos… se echaron a las calles con el único fin de defender a una persona que ya es sinónimo de “recordar”, el único valedor capaz de rescatar del pasado, enterrado en una fosa común, a nuestros muertos. Personalmente, he de “agradecer” a Falange Española que contestara mi carta. Qué presteza y qué sentimiento puesto en cuatro míseras líneas:

Estimado Pablo:
Agradecemos el envío de este escrito con pretensiones literarias. Sin duda refleja su escaso conocimiento de José Antonio Primo de Rivera y de la historia y presente de FE de las JONS.
Muchas gracias.


Poco sentido de la caballerosidad, sin duda. En cambio, yo no escatimo en argumentos cuando de injusticia se trata. Hablaba, hace unos días a la hora del almuerzo, con el “camarada” Giménez de Tesada sobre la Iglesia, Partido Popular, Falange y tradicionalismo español cuando reparé en qué pretendía decirme: “en Falange todos están mal de la olla”. No me contaba nada nuevo, pero viniendo de él, alguien que juega a tres bandas ideológicas y las mete en un mismo saco, significaba que no daba un duro por la credibilidad de los falangistas. En esto de la defensa de Garzón parece que mi carta había calado hondo, y no pretendo ser ambicioso, pero es que Falange es incapaz de dar una batalla por perdida porque huye antes de enfrentarse. Aquí os dejo la reproducción de mi carta:

Ourense, 18 de abril de 2010

Jefatura Nacional de
Falange Española de las J. O. N. S
C/ Fernando Garrido 16 1º - 28015 –
Madrid - e-mail:
falange@falange.es

A quien pueda interesar:

“Para defender un ideal no hace falta sentirse bien acompañado. Mejor compañía que la de las ideas puras no se ha de encontrar”.

Estas palabras de José Antonio Primo de Rivera, bien conocidas por todos vosotros, se agolpan ahora en mi cabeza como un eco del pasado que intenta manifestarse y quiere dar lugar a la interpretación. Y como de José Antonio se ha escrito y hablado mucho, pero no criticado (al menos por vuestra parte), encuentro en la frase de introducción una paradoja temporal perfecta para su discusión, más aún con los días que corren.

No seré yo quien os revele un nuevo secreto del Fundador, ni tampoco un hagiógrafo que venere su obra, mas “para defender un ideal” no necesito de sus palabras providenciales. La frase describe a José Antonio en su faceta más comprometida con España. En sus declaraciones a La Noticia del 25 de agosto de 1933 (publicadas del mismo modo en La Nación), José Antonio justifica el Estado autoritario y critica el liberalismo económico. No había ni fundado Falange Española, cuando ya apuntaba hacia el fascismo mussoliniano como forma de defender el ideal de Estado-Patria. Atendiendo al contexto en el que José Antonio se pronunció, caemos en la cuenta de que vivía una época que para muchos fue convulsa y que para otros supuso una verdadera puesta a prueba del ideal democrático. Fiel defensor de la obra de su padre, aunque levemente crítico con él, al Ausente le dará tiempo a tan sólo debutar en el terreno político. No llegan ni a marchitar sus ideas cuando es fusilado un 20 de noviembre de 1936. Si su ideal llegó a aflorar, fue devorado por el gigante e incombustible tradicionalismo católico español. Muerto José Antonio, ¿qué queda de éstas, sus palabras?

Asistimos hoy a un espectáculo llamado Caso Garzón, un proceso judicial en contra del juez estrella de la Audiencia Nacional por sus supuestas extralimitaciones al querer investigar los crímenes del franquismo. Vosotros, los querellantes junto con Manos Limpias, habéis dado lo que se conoce en estatuaria como un falso paso. Falso, porque falsa es vuestra intención. Con esta querella, no pretendéis impedir que se investiguen aquellos crímenes cometidos por los franquistas a lo largo de la guerra y toda la dictadura. No, pretendéis encontrar en vuestra causa la continuidad que ya os negó la Historia como adalides de los viejos valores. Falso, porque falsa es vuestra trayectoria. Habéis olvidado los avatares sufridos por vuestro camarada Hedilla, os habéis desentendido de las atrocidades de la retaguardia falangista y, encima, habéis practicado el voto de silencio durante gran parte de la dictadura, cuando Franco destruía la Falange con la Unificación y todos cantabais al unísono el “Cara al sol”, traicionando así a vuestro Fundador. Sois los herederos perfectos de Girón de Velasco y Fernández Cuesta, seguís conformando la Falange Española Tradicionalista de las J. O. N. S, siempre velando por el buen nombre del Caudillo y su obra. Decís que no sois fascistas, pero vuestras señas de identidad os delatan. Si Baltasar Garzón es tan culpable como creéis que es, si el juez Varela y todos sus colaboradores han de condenarlo por “listillo”, si tan peligroso consideráis que es, entonces, ¿cómo es posible que a una sola persona que “para defender un ideal” no echa en falta “sentirse bien acompañado”, sino que disfruta de la única compañía “de las ideas puras”, le tengáis tanto miedo y pavor? ¿Es que acaso no os llega con la “sangre vertida” por José Antonio como para desistir en vuestras “discordias civiles”?
No valdrá Ley de Amnistía alguna para impedir condenar vuestros crímenes. Por encima de eso está la España que una vez violada y marginada se levanta ahora para romper pactos de silencio.

Supongo que es como todo en esta vida, el zorro que se siente acorralado enseña sus fauces y falanges al cazador cuando está a punto de apretar el gatillo. Un último alarido será la señal del término de su decadencia.

Sinceramente
Pablo Cid Couce

En resumen, la jornada de ayer fue la del silencio que habló por fin. Lo hicimos por Garzón, pero realmente lo estábamos haciendo por todos aquellos que por causa de una idea fueron vilmente asesinados, por nosotros, por el futuro y por una justicia capaz de condenar tales crímenes contra la humanidad. Bien es sabida la falta de madurez de la democracia si no hace frente a sus fantasmas y si su pasado embarazoso queda en un silencio perpetuo.
Falange y Justicia lamentable, Partido Popular y Espe aún más…

lunes, 22 de marzo de 2010

No, we can't...



Esta mañana he despertado con la noticia de que la Cámara de Representantes de Estados Unidos ha dado vía libre a la tan denostada reforma sanitaria del presidente Obama con 219 votos a favor y 212 en contra. No deja de apreciarse en mí una mueca de alegría y, a la vez, una de decepción. No estoy satisfecho porque no es lo que se prometió, y yo no soy yanki. Hagamos una pequeña síntesis (desde nuestra visión europeista) de lo que supone tener cobertura médica en Estados Unidos.

Cada ciudadano norteamericano escoge el seguro médico que más le convenga. El Estado, por tanto, no da una cobertura médica universal como la que tenemos en España, sino que se contrata (y no de manera universal precisamente) a empresas privadas, de manera que la cobertura sanitaria de la mayor parte de la población la realizan las propias empresas a través de un seguro colectivo o bien un seguro privado. Éstas, además, ofrecen la asistencia sanitaria a sus trabajadores como medio de atraer fuerza de trabajo. El Departamento de Salud y Servicios Humanos, surgido bajo la presidencia de Eisenhower, es el organismo dependiente del gobierno federal encargado de la protección de la salud y la provisión de servicios sanitarios, sobre todo a los más desfavorecidos. Entres sus programas está (o estaba) el Medicare y el Medicaid, los cuales proporcionan seguro médico a personas de la 3ª edad y a inválidos y personas con ingresos bajos, respectivamente. A pesar de todo, sigue habiendo un importante segmento de la población sin cobertura médica alguna. Pero ésto, dicho así, suena distante e incluso de manera confusa.

El ejercicio de la profesión de médico en Estados Unidos supone una liberalización de la relación médico-paciente. Un médico cobra a través de Pago por Servicios Prestados, el Estado no interviene. Un ejemplo: si yo soy ciudadano estadounidense y me rompo una pierna puede que la relación aseguradora-médico redunde en su propio beneficio, pues mi médico puede denegar una operación si la empresa que aporta el dinero para mi cuidado así lo cree conveniente. Otro más: si yo poseo una condición médica preexistente que entra en conflicto con las propias condiciones de la empresa que me cubre, no seré asegurado. Puede que esté trabajando, pero si me despiden (por ejemplo) me parece que tendré que tirar de costurero de la abuela para coserme esta herida, ya que no me llega el dinero para pagar un seguro privado.

Éste es (era), señoras y señores, el modelo sanitario de Estados Unidos. Lo que pasó ayer puede llegar a traducirse como "No, al final no pudimos". Y por qué diablos no? muy sencillo, (esto que cito a continuación me lo chivó un amigo cercano que dice haberlo escuchado en la cadena Ser, no es textual pero supone la verdad) "coge el tema o problema que más divida a la sociedad española y multiplícalo por diez" y tendrás una lucha enardecida entre patriotas republicanos y demócratas-(mal llamados socialistas). Puede que la administración Obama no haya cumplido lo que en su momento no pudo hacer Hillary Clinton, establecer una coberura sanitaria universal, pero ésto no quiere decir que no haya que dejar tiempo al tiempo. Si no se ha producido esa "socialización" ha sido porque una gran parte de la sociedad estadounidense (véase FOX, Partido Republicano o Tea Party) sigue agitando el fantasma del comunismo soviético y reavivando la llama del McCarthysmo, amenazando con un levantamiento popular contra los ataques velados a la constitución de los padres fundacionales. Extremismos a parte, mi reflexión final es que no habrá un gobierno en Estados Unidos que se preocupe por sus ciudadanos hasta que las corporaciones dejen de ostentar el verdadero poder.



martes, 16 de marzo de 2010

Música es Historia

Ya que me sobra tiempo y a la vez me falta. Cuando suena la hora en la que se apuran trabajos y exposiciones, viene a mí una simple idea de la que siento poder hablar, mas es posible que para el público no merezca ni siquiera una triste línea. He comprobado, a lo largo de muchos años, como la música se ha dejado sentir en mí, no ya como el espectro de un dogma que muere en el olvido, sino con la longevidad que hace de todos los artistas a los que no he dejado de escuchar eternos.

Y no sólo es música inmortal la que tañen sus instrumentos, también es historia universal que hace reflexionar a la mente y plantearse diversas preguntas. Por ejemplo, no comprenderíamos buena parte de la obra de Jimmy Hendrix o Bob Dylan si no la situáramos en plena eclosión de la canción protesta estadounidense durante la guerra de Vietnam. También podríamos establecer que el nacimiento de la música Rap se debió a la proliferación del movimiento Black Panther bajo las doctrina propugnada por Malcolm X o mismamente a la lucha pacifista del movimiento negro liderado por el Dr. Luther King. Si acaso la "Cabalgata de las Valkirias" u otras piezas dentro del corpus wagneriano inspiraron a Hitler, del mismo modo la pieza citada servía como precalentamiento para los chicos de Apocalypse Now. A la muerte de Kurt Cobain le sucede el nacimiento del movimiento grunge, a la de Elvis la pérdida de un icono cultural de la vida estadounidense. Con Pink Floyd y su The Dark side of the Moon, grupos como The Doors y otros, la juventud simplemente flipó en demasía, tanto como para que se generara una cultura que buscaba la inspiración y la huida de la realidad a través de las drogas.

Si esta lista de ejemplos no basta para comprender los cambios sociales de los últimos años del siglo XX es que no alcanzamos a dimensionar la gran importancia histórica que adquiere, no sólo la música, sino los artistas que la hacen, los cuales se convierten en los nuevos líderes de masas. Desde los neoanarquistas y la música Punk a la denuncia social de grupos como Rage Against the Machine, desde el meneo del culo de Britney al estribillo combatiente de una canción rebelde irlandesa hay una empresa común: transmitir una idea (quizás Brintney esté de más en cuanto a este concepto). Sé que se me escapa mucha música y que hablo desde mi propia experiencia, pero me gustaría, sin embargo, citar un artista en especial al cual creo poseedor de la mejor lírica urbana en castellano: Tote King. Este sevillano supuso desde el 2002 para mí una fuente de conceptos históricos inscritos en una letra de Rap, pues tanto rima recurriendo a acontecimientos como el 11S o las Malvinas como dedicando versos a iconos de la historia como Daniel Defoe, Jean-Paul Sartre, Noam Chomsky y otros. He aquí pues un ejemplo de como la música sirve de puente para una historia que pervivirá por siempre en CD, vinilo o cassette.

lunes, 11 de enero de 2010

Assassin's Creed 2 y por qué elegí convertirme en historiador

Aquí yacen las respuestas a todas aquellas dudas que se hubieran planteado los que, con afán de superioridad o mera ignorancia, cuestionaran con la facilidad que les otorga el mundo competitivo de hoy el por qué de elegir Historia como carrera a seguir.

A toda elección le precede la experiencia de la condición, la meditación y la decisión. En los cuatro casos me ha influido el entorno familiar en el que me crié, los libros que he leido y las películas que he "rayado". Por tradición diré que la ciencia de las Humanidades ha sido la piedra angular del academicismo de mi familia, pues pertenecen sus miembros a esa cantera inagotable de profesores, escritores y artistas de las más variadas disciplinas. Pero siendo ésta una influencia de cara a la decisión final, no es condición sine qua non a la hora de elegir. Existen excepciones en las que aún estando arraigada la tradición humanista, el chaval nos salga matemático, físico o empresario. Incluso los más sembrados podrán advertir que hoy en día el cultivo de la mente no requiere pasarse cuatro o cinco años entre las paredes de una Facultad, sino que optarán por otras salidas mucho más prácticas. Bien por ellos!

Siguiendo con las condiciones influyentes, la vida me enseñó la Historia a través de mis aficiones ya citadas y, en último término y no por ello menos importante, los videojuegos. En la lectura descubrí mi particular interés por los distintos géneros literarios que iban desde la tragedia shakespiriana, pasando por el realismo de Galdós y Unamuno, hasta la fantasía de Tolkien, la ficción de Orwell o la filosofía escondida tras las palabras de Maquiavelo u Ortega y Gasset. Durante mi etapa de instituto, la Historia Contemporánea y, en concreto la de España, me interesó más que ninguna otra, siendo la etapa de la II República, la Guerra Civil y la Dictadura de Franco objeto de análisis preferido por mí. Con todo, me sigo considerando un aficionado al lado de los grandes devoradores de letra impresa.

A su vez, el cine, esa adicción casi hereditaria debido a mi padre, se convertiría en espejo de mi alma en cuanto me sentara en una de las butacas del Novocine o el Xesteira. A través del metraje de Murnau, Browning, Chaplin, Houston, Billy Wilder, Coppola, Scorsese, Lucas, Spielberg... mi imaginación era presa de la historia de cada filme y no soportaría apartarme de mis héroes de antaño ni hasta en el terreno más sobrio. Del mismo modo que el cine, la música seguirá siendo semilla de inspiración en mi haber cotidiano, pues a los hechos me remito, que si yo pisé un escenario fue para cantar la realidad de las calles y compartir mi visión de la vida con los colegas del barrio, no más allá.

Ahora, con 22 años a mis espaldas y un tiempo hermoso perdido/aprovechado, me veo metido de lleno en el primer año de Historia. Mi motivación final para decidirme por esta carrera, que es la que tuve en mente desde que retomé los estudios, es mi afición por los videojuegos, y vosotros os preguntaréis: ¿qué relación guardan? pues mucha. Si me remito a la introducción del presente artículo, donde tildo a esta sociedad de competitiva, el historiador recibirá a los videojuegos como agua de mayo, pues desde mi perspectiva idealista, si es que hay algún historiador así (seguro), el mundo de las consolas es el nuevo campo de cultivo para nosotros. Pensad bien, una industria que ya supera en beneficios a la del cine no puede ser otra cosa que una nueva oportunidad para aportar nuestros conocimientos. Los historiadores no solo nos documentamos y recopilamos información, también somos capaces de aplicarla, podemos imaginar historias. Si el cine o la literatura ya se ha nutrido del drama histórico, la industria del videojuego es el siguiente paso a explotar. Fruto de esta declaración de principios, es mi reciente experiencia con el título de PS3, Assassin's Creed 2, el cual recomiendo a todo aquel que le guste la Historia (disciplina que implica el Arte), pues se sorprenderá del trato preferente que se les da a los hechos históricos de la Italia del Renacimiento superpuestos a la trama ficticia y, en mayor medida, la envergadura del espacio jugable, que plasma de modo excelente las ciudades de Florencia o Venecia. Es por ésto que yo arda en deseos de ampliar miras en la disciplina Histórica, pues contemplo más posibilidades que las dadas habitualmente. Muy a mi pesar, las necesidades de hoy se empeñan en dar de lado a los humanistas, y se hacer creer a la gente de la pérdida de tiempo empleado en esta nuestra carrera de Historia, mas yo digo que contadas carreras se hacen por vocación actualmente. Quien sucumba a las órdenes de un sistema de creencias y valores que dice qué vende más y qué menos, se verá resignado a desempeñar un trabajo el cual detesta y vivirá aletargado por siempre en su deseo de hacer lo que siempre quiso.

Estudio Historia porque confío en el pasado para explicar mi situación presente. Al menos ésta es mi opinión... cuál es la tuya?



jueves, 7 de enero de 2010

Orwell tenía razón...


(Animo a la gente a que lea esta entrada mientras escucha este genial track de fondo
, perteneciente al juego Assassins Creed 2 [gracias Laura!]... no tiene desperdicio!)


Haciendo uso del comienzo de uno de mis artículos, ahora más que nunca pienso que las cosas han vuelto a tornar insanas, por qué? porque George Orwell tenía razón.
Los sentimientos que últimamente afloran recuerdan al pálpito apresurado de los corazones de medio mundo en septiembre de 2001. Terroristas a bordo de aviones, datos que se cruzan, testimonios que confunden... deberíamos suponer que ésta es, de nuevo, otra estratagema para engañarnos? esta nueva alarma supone que se nos va a tratar a todos como a terroristas? El momento no podía ser más propicio.
La intentona suicida del avión de Detroit ha vuelto a golpear la conciencia estadounidense. Vuelve a pasearse por la Casa Blanca el fantasma de la inseguridad nacional, de modo que la reacción no se ha hecho esperar. Obama alienta al pueblo a que tenga presente el supuesto de un ataque exterior, y lo que diga el presidente de E. E. U. U "va a misa" en cualquier rincón del globo.

A pocos días de la alarma, la política de seguridad en los aeropuertos ya es objeto de revisión, y el escáner que te deja en bolas ya está aquí! Quién no ha deseado nunca unas gafas con visión de rayos X para poder ver al vecino/a tal y como su madre lo/la trajo al mundo?? no busquéis más, aunque quizás os sintáis un poco decepcionados al saber que no váis a ser vosotros los que espiéis, sino Ellos. Tal es el caso, que las autoridades eslovacas han ido más allá de sus posibilidades colocando explosivos en el equipaje de uno de sus pasajeros destino Dublín, donde fue detenido! El objetivo era comprobar si los explosivos eludían las medidas de seguridad, y así lo hicieron...

Tras la disculpa de Eslovaquia, la pregunta flota en el aire: dónde acaba la publicidad y empieza la intimidad? Si la palabra de una gran nación como E. E. U. U prevalece sobre la del mundo entero, acaso estamos en guerra? guerra contra nosotros mismos? A decir verdad, no creo que Orwell fuera un cuentacuentos, sino todo lo contrario. "1984" narra cómo los entresijos de una sociedad totalitaria se basan en el control y manipulación del individuo. La constante amenaza fantasma que nos dice que estamos en peligro no es sino el dictamen de la voluntad de unos pocos en la sombra, los cuales "nos dan paz para tener guerra". Nosotros somos sus piezas, sus peones. Abrazando valores aparentes como el de la sociedad igualitaria, no hacemos más que tragarnos las mentiras que nos vedan el camino hacia la verdad. El control de hoy funciona en base a tenernos entretenidos, panem et circenses. La televisión es ese "gran" medio que hace a la mente "pequeña" y al individuo fácil presa de los convencionalismos. Mientras asistimos bobos a la emisión de hoy, Ellos simulan poner remedio a los males del mundo como el Cambio Climático o el hambre en África. Videocámaras, Internet... son instrumentos que les dan acceso ilimitado a nuestros perfiles.

Si ojeamos las páginas de la historia todo se reduce al destino de muchos en manos de unos pocos, y los males que creíamos haber superado siguen arraigados no ya de forma directa, sino durmiendo en el subconsciente de la maquinaria a la que llamamos Estado. El modelo de democracia occidental de hoy, tan evolucionada tecnológicamente, es la mejor garantía para aplicar ideas que subyacen en los métodos de control de antaño.

martes, 1 de diciembre de 2009

El galimatías de Kubrick

La Universidad, un lugar para perderse y encontrarse a la vez, ha sido precisamente "el" espacio en el que he vuelto a experimentar la sensación complicada de admirar lo simple del concepto que se esconde tras una escena de Kubrick. En mi afán de revisar la filmografía de este genio, encuentro aceptable dotar a su metraje del calificativo de "galimatías", ya que profundizar en la obra de Kubrick significa perderse entre pasajes filosóficos, estéticos e históricos. Todos recordamos, grabada en la retina, su gran obra maestra "2001: odisea en el espacio" en conjunto o, al menos, su escena final. Decían los responsables de este filme que si todo el mundo la entendía en el primer visionado fracasaría estrepitosamente, pero no ha sido así. Asistimos ya desde el primer acorde de "Así hablaba Zaratustra", de Richard Strauss, a la concepción que del espacio hace gala Kubrick mientras el título de la película aparece ante nosotros. Al fondo, un cuerpo esférico coronado por el Sol representa el amanecer del hombre, su paso por los diferentes estados y su culmen. Es esta simbología la que va a predominar durante toda la película, pues el enigmático Monolito no solo "anima a pensar" a los homínidos del comienzo, sino que mediante un plano de su superficie en vertical también nos habla a los espectadores, pues queda patente en dicho plano la simetría de la parte superior del Monolito con la del Sol (hombre) que se alza en busca de la Luna (ver imágen).




Esto quiere decir que, desde la fiel perspectiva del argumento, la evolución va de la mano del Monolito, tomado por un ente de vida superior que estimula a la raza humana a progresar y hacer, literalmente (o cinemáticamente), de un hueso lanzado al aire un transbordador espacial lanzado a la conquista del espacio.

En la inmensidad del reino estelar, el hombre ha sabido hacerse un hueco que le ha valido para romper barreras físicas y lógicas. Sofisticado gracias al gran elenco de herramientas de las que dispone, el hombre deposita su confianza en las máquinas creadas por él. Habiendo conquistado la Luna al fin, el hombre vuelve a encontrarse en pañales ante el Monolito. Los astronautas de la película, símbolo del culmen de la evolución, reaccionan del mismo modo confusional que sus antepasados homínidos a la vista del ente superior. No saben dar respuesta a este descubrimiento. Asistimos pues al salto cualitativo en la progresión evolutiva del ser humano que Kubrick quiere dar a entender: hemos avanzado tecnológicamente pero el pensamiento sigue siendo susceptible del "punto muerto" ante los enigmas que nos depara el camino.

A lo largo de esta conquista espacial, el hombre va más allá de la Luna, aventurándose a llegar hasta Júpiter, mas las máquinas han tomado iniciativa propia y una de ellas, HAL 9000, intentará impedir el progreso de la nave Discovery rebelándose contra el intelecto humano representado por los tripulantes. Finalmente, el hombre logra desprenderse de sus herramientas y acabar del modo más simple con la vida de la máquina, representada por HAL 9000. He aquí cuando presenciamos la "pasión" de la última fase evolutiva del ser humano a través de los ojos del astronauta David Bowman, el cual se adentra en el espacio próximo a "Júpiter y más allá del infinito". A través del "pasillo interestelar" que Kubrick nos ofrece, el ser humano vive sus últimos momentos. Bowman se verá a sí mismo en su fase de anciano. Cuando este (el ser humano) agoniza, el Monolito se presenta ante él anunciando que está preparado para una fase superior de inteligencia. Cuando el feto humano se aproxima a la Tierra y suena "Así hablaba Zaratustra" la raza ya ha dado su próximo paso evolutivo, ha tenido que abandonar su cuerpo, una corteza débil, para trascender más allá de las barreras físicas que se le han impuesto para alcanzar la superioridad. Esta nueva fase indicaría que el hombre regresa a sus principios, está listo para renacer y aprender de nuevo.

Sé que las conclusiones respecto al filme de Kubrick varían dependiendo del entender de cada persona. He querido dar la visión con la que más me identifico, pudiendo hacer crítica de ella dentro de mis posibilidades, pues no cabe duda que hay miles de interpretaciones más profundas que ésta. Sin embargo, encuentro que Kubrick ha querido trasladar el proceso evolutivo del ser humano de una manera existencialista, pues "somos lo que hacemos" desde nuestro despertar a nuestro ocaso como especie.